Aprender a decir «no» cuando es bueno para nosotras
El amor es puro, es consciente, es una ciencia universal.
Toda relación humana se inicia dando y tomando, con el dar y el tomar también comienzan nuestra experiencias de inocencia y culpa. Siempre que recibimos algo de otros, perdemos nuestra independencia e inocencia, tomando nos sentimos obligados y en deuda con la persona que dio. No hay tomar sin este precio, la inocencia se experimenta como placer. Algunos pretenden conservar su inocencia negándose a participar, cerrándose a tomar, esto se ve en personas depresivas. Los que lograron tomar a sus padres, reciben energía y felicidad, pueden tomar y dar mucho. Hay personas que dan mucho y exigen, solo dan y se sienten superiores. Lo perfecto es el intercambio donde tomo y doy de manera equilibrada. Entre padres e hijos es diferente, los padres dan, los hijos toman, los padres antes tomaron de los suyos, y se pasa de generación en generación.
Dar agradecimiento, el amor acompaña en el tomar y dar.
La felicidad nos pide humildad y valentía.
Cuando damos debemos observar desde que lugar lo hacemos, si doy es porque quiero, porque puedo y porque en ese dar también recibo.
Cuanto tomo, de igual modo, es bueno saber si es desde el miedo, la carencia, la exigencia… observar para que al tomar pueda sentirme en paz y plena.
¿Por qué aprender a decir «no»?, porque a veces no estamos preparados para dar o recibir, y no por ello debemos sentirnos culplables, todo lo contrario, debemos sentirnos libres, y pudiendo decirlo, nos cuidamos a nosotras, y también al otro o la otra.
Muchas veces ese «no», es un regalo también para el que pedía, porque en este intercambio, todos podemos ganar y perder del mismo modo.
Aprender a cuidarnos requiere de valentía, claro que no es fácil, pero seguro que a la larga nos ayuda tener más confianza y esperanza, y poder cuidarnos ayuda a tener una mejor vida interior, y en el caso de las que podamos tener hijas y/o hijos, ayudamos a que entiendan mejor esos intercambios entre amigos.
Decir «no», es cuidarse, la culpa es una «falsa creencia», que no ayuda a estar en paz con nosotras mismas.



