La mujer del siglo XXI

La mujer del siglo XXI

La mujer del siglo XXI no solo ha sumado roles, tiene mayores expectativas, somos madres, parejas y profesionales.

Las mujeres nos estamos cargando de responsabilidades, estamos asumiendo muchas responsabilidades, y además debemos hacerlo con una sonrisa, agradecidas y maravillosas.

Trabajar fuera de casa es un avance en tanto en cuanto ahora, las mujeres tenemos independencia económica y podemos dar y poner al servicio de lo profesional nuestros dones. Y claro que me gusta y estoy totalmente feliz y agradecida, pero las mujeres trabajamos dentro de casa también y esto a veces se convierte en jornadas interminables, y si le metes, cuidado de los hijos, autocuidados, pareja, vida social… resulta difícil sostenerlo en paz.

Esta » doble jornada invisible» nos tiene agotadas y es aquí donde siento que algo no está funcionando. Existe mayor autoexigencia, carga mental y emocional, presión interna y externa.

Ser buena profesional, presente emocionalmente, cuidar de la pareja, estar disponible para los hijos, mantener equilibrio personal, cuidarte (ir al gimnasio, alimentarte bien, tener el pelo arreglado…), no está generando tal estrés que pasan varias cosas: a veces se manifiesta a nivel personal con ansiedad o diversas enfermedades (alergias, intolerancias…), se lo trasmitimos a los hijos, y ellos «se vuelven más difíciles», porque están recibiendo tu estrés, la pareja se debilita y en un gran porcentaje se separa porque falta tiempo, ganas y recursos para atender lo que está pasando en el vínculo.

Entonces aparece una sensación constante de «llegar tarde a todo», si priorizas el trabajo, sientes que faltas en casa, si priorizas lo personal, te quedas atrás en lo profesional, si te ocupas más de la crianza, te falta tiempo para tí, y así podría hacer muchas combinaciones, y al final acabas agotada. Porque esa idea de «puedes con todo», se cae por su propio peso, porque poder con todo supone un coste alto, y pones en riesgo tu salud.

Debemos priorizar y poner límites, en la escala de necesidades de cada quién, pero si quieres ser una mujer de éxito profesional, debes aceptar que la crianza de tus hijos se verá afectada, o tal vez debas decidir no tener hijos, y todo está bien, pero debemos ser honestas y poner en nuestra escala de valores que está primero, y más allá de lo que elijas, lo primero eres tú, y no de manera «egoísta», sino porque si no te cuidas, si tu salud se ve dañada, no hay nada que hacer, así que desde mirar con humildad y valentía, qué es importante para mí decidir, aún si ello implica soltar porque no puedo con todo.

La pregunta sería: ¿ A qué renuncio conscientemente para poder vivir mejor, yo misma y los que me rodean?, porque renunciar no es un fracaso, es un acto de valentía que te lleva a estar plena y en paz.

Te invito a que revises que está pasando en tu vida que te hacer no estar en coherencia contigo, generando estrés y esa sensación de llegar a todo con «la lengua fuera».

Os dejos un enlace a un podcast donde reflexioné de todo:

https://www.ivoox.com/mujeres-del-siglo-xxi-noches-luna-audios-mp3_rf_128823801_1.html

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