El día que mi pareja me puso los cuernos con otra mujer, a quien responsabilicé de tal acontecimiento fue a la que era mi pareja, no a la mujer, resulta muy fácil caer en culpar a la mujer y quitar responsabilidad al que es tu pareja, pero para mí estaba claro, porque en nuestros acuerdos no estaba el de poder tener relaciones con otras personas.
No llegué siquiera a culparle, lo responsabilicé de sus actos y tomé las decisiones en consecuencia de aquella actividad. Por supuesto, nunca culpé ni responsabilicé a la mujer con la que se había acostado, de hecho sentí pena por el lugar en el que se había metido, un lugar del que todos íbamos a salir heridos, mi relación terminó, la de ellos un poco después también se cerró, se rompió una familia por una toma de decisiones, que además era consecuencia de una herida que ya estaba abierta.
Llegué a agradecer y agradezco que esto ocurriera porque ayudó a que cerrara un vínculo que ya estaba desgastado.
Sentada en una terraza tomo café y escucho: la hija de puta, ¿como se atreve a acostarse con mi marido?, tras este titular y durante minutos de condena a la mujer con la que su marido se ha acostado, no escucho nada, no se menciona al marido, toda la carga cae en “la otra”, como si su marido hubiera sido abducido por la tercera en cuestión y no tuviera ninguna responsabilidad en el asunto. Ojalá se muera, escucho, mientras justifica que su marido la ama, y que ahora tendrán que cargar con esta situación, aguantar que, “esa tía, vino a joderles la vida”.
Me causa mucha tristeza y enfado esta situación, buscamos culpables, en vez de responsabilizarnos de lo que hacemos con todas las consecuencias. Las mujeres deberían aprender a cuidarse entre ellas, y no someterse a críticas y ataques de las propias mujeres. Las consecuencias, responsabilidades y acciones son iguales para todos, existen códigos en las parejas que deben estar claros, si en tu relación tienes pactado estar con otras personas, adelante, es bueno si para vosotros lo es, pero si no es así, debemos ser consecuentes con lo que ocurre después. No hay buenos y malos, cada uno debe asumir lo que hace, incluso cuando a tiempo pasado se da cuenta de que no fue honesto/a con lo que hizo, dejar de mirar fuera, aprender a escucharse dentro y asumir, con cariño y humildad.
Cada pareja es única, sus acuerdos, normas y maneras de hacer, son pactos que entre los dos eligen y si sirven a la pareja, son perfectos.
Desde mi lugar me nace decir, mujeres, os invito a miraros entre vosotras con amor, porque nos hará mejores a todas, nos ayudará a estar más fuertes y si una mujer se acuesta con un hombre ( que es tu pareja ), piensa que los dos son igualmente responsables, y hasta una parte de ti entra en ese juego. Qué más que mirar «a la otra», deberias mirar a tu pareja y ver que pasa, mirarte a tí y observar si hay algo de responsabilidad también, porque cuando una pareja se rompe, puede venir arrastrando heridas, y si una de las partes rompe el acuerdo de no tener relaciones con otras personas, debe asumir todo lo que conlleva esa acción. Y si se «perdona», afrontarlo sin culpas, amenazas y rencor.
Pueden comentarme si quieren, os leo y gracias.


