Los vínculos desde la toma de conciencia, porque el amor en la pareja también se cuida.
Los vínculos afectivos amorosos son encuentros donde poder crecer, tanto a nivel individual como conjunto. Estamos en un momento donde pareciera que cuesta ser pareja, cada año hay más separaciones que matrimonios, cada vez nacen menos hijos, y en cada encuentro hay más dolor que alegría, decepción que creación, sufrimiento que felicidad.
Venimos de unas generaciones que «lo aguantaron todo», y estamos en una época en la que «no aguantamos nada», nos miramos desde un lugar individualista, donde nos cuesta sostener el vínculo. La sociedad está atravesando unos periodos muy egoicos, donde solo estoy yo, mi bienestar y paz, y se me olvida mirar al otro, y un vínculo no puede ser egoísta. Poder mirarnos desde la empatía y querer aprender del otro, y entenderlo desde el amor, que podamos cuidarnos y cuidar, empezando por estar yo bien para poder atender un nosotros que es la pareja.
Las relaciones no vienen a solucionarnos, arreglarnos, vienen a completarnos si estamos completos, a ofrecernos, si estamos dispuesto a recibir, a darnos la oportunidad de tener un intercambio sano, donde exista un equilibrio entre el dar y el recibir.
La pareja crea, y de ella nacen hijos, se crea hogar, proyectos, sueños, la pareja es una creación de vida y cuando vienen los hijos , vienen a construir y ofrecer, pero no vienen a reparar los daños de las parejas, y además expone al vínculo a esos lugares en los que la pareja flaquea, poniendoslo de manifiesto y agrandándolos, y esto nos lleva a que si no estamos atentos, si no nos cuidamos bien, la pareja se rompe, y con suerte, si hay paz en la separación la pareja se sostiene, pero en la mayoría de los casos ,está existiendo una lucha de poderes entre los padres, donde los hijos son las principales víctimas, dando lugar a situaciones realmente dolorosas, y ahí vuelve a aparecer el egoísmo que vendría a decir algo así como: yo más que tú.
Somos seres vinculares, empáticos, amorosos y necesitamos albergar el deseo y la esperanza de dar y recibir, encontrar la plenitud en nuestras relaciones y calmar nuestra sed de amor. De esta manera poder trascender del «yo» y pasar al «nosotros», a la unión. Que esa unión se sostenga porque a la pareja la provee de desarrollo y crecimiento, de motivación e impulso, que el contrato invisible que crean se cumpla y se revise tantas veces sea necesario. Dar lo que tenemos y podemos de manera generosa, y recibir lo que podemos compensar, sin sentir deuda, donde podemos establecer siempre equilibrio para el éxito de los dos.
El monje budista Thich Nhat Hanh escribió:
Tú eres yo, yo soy tú
¿No es evidente que nosotros intersomos?
Tú cultivas la flor que hay en ti, para que así sea hermoso.
Yo transformo los desperdicios que hay en mí, para que así tú no tengas que sufrir.
Yo te apoyo, tu me apoyas
Estoy en el mundo para ofrecerte paz, estás en este mundo para traerme alegría.
De esta bonita manera Thich nos muestra ese cuidado amoroso, ese nosotros que cuida y se nutre. La pareja es sagrada, y se siente en paz cuando fertiliza, crea e impulsa la vida.
Por ello, demos buen amor, sumemos juntos, en igualdad de rango, con respeto, empatía, cariño… un gran amor.
Ama y sé libre,
Violeta.


