Violeta Lara Sarasola

Violeta Lara Sarasola

Empecé mi práctica de Ashtanga Yoga en Agosto de 2009, de la mano de Borja R. Valdespino en Ashtanga Yoga Madrid. Lo recuerdo perfectamente. Acababa de llegar de pasar el verano estudiando en París y necesitaba trabajar mi cuerpo, algunas personas me hablaron del Yoga, de Ashtanga y de Borja. Por entonces, estudiaba interpretación y nunca había practicado yoga pero siempre había bailado y tenía conciencia de mi cuerpo, o al menos eso creía. Allí me presenté, en calle Juanelo, una tarde calurosa de verano en Madrid.

Me abrieron la puerta, había mucha gente muy preparada y empezaba una clase guiada, rellené una ficha, me cambié y me coloqué en una esterilla (en una esquinita). Estaba tímida y, Borja me explicó la respiración y me dijo: “Empezamos con un mantra, haz lo que puedas”. Y así fue, después de un largo ohm grupal empezamos con el mantra de apertura y de ahí continuamos con mi primer saludo al sol. La práctica siguió, yo iba como a trompicones, era mucha información para un primer día pero me sentía muy feliz, a pesar del caos, y al llegar a Purvottanasana me dijeron, haz finales y pasa al descanso. Al terminar y recoger la esterilla, Borja me dijo: Vente mañana a clase estilo Mysore, y fue ahí como empezó mi aventura que llega hasta hoy.

Seguí practicando allí mucho tiempo, con Borja, Patricia y Yara, luego estuve un tiempo practicando con Jose Carballal y Rafael Martínez en Mysore House Madrid. Pasado dos años me quede embarazada y, continué mi practica que me ayudó durante el embarazo y para tener un parto maravilloso. Al tiempo de nacer mi hija retomé la práctica. Me ayudó para calmar, para tonificar y para continuar en mi nueva etapa, ahora como madre. A partir de un tiempo practicando con Borja, me di cuenta que no sólo me gustaba la practica a nivel personal sino que me apetecía poder compartir y enseñar, se lo comenté y me dijo: “Cuando encuentre el momento, te vienes conmigo a asistir”.

Pasados unos meses me dio la gran oportunidad de acompañarlo en sus clases, allí aprendí muchas cosas y gracias a su sabiduría y generosidad en 2012 comencé a dar clases en Madrid. En 2013 regresé a Málaga a vivir, y de manera casi natural, como si fuese lo que había venido a hacer aquí, mis grupos empezaron a formarse, clases de Ashtanga yoga y yoga para embarazadas. En 2016 creé esta marca: Violeta Yoga, que me acompaña en mi vida hasta hoy, donde sigo compartiendo, enseñando y aprendiendo.

Deseo agradecer a todas las personas que han hecho que este proyecto sea posible, las que fueron, las que están y las que serán.

Namaste.

Gracias.

objetivos de mis clases

la búsqueda

Mis prácticas se caracterizan por la búsqueda del equilibrio y la concentración (dharana), control rítmico de la respiración (pranayama), conseguir un bienestar dentro y fuera del cuerpo, y un equilibrio del alma que nos permita mirar la vida en todos sus aspectos de manera uniforme (dhyana).

los cambios

El primer cambio que el alumno puede apreciar será una limpieza de toxinas, grasas y de tensión en su cuerpo, mediante las posturas (asanas), La práctica constante estiliza y fortalece la musculatura corporal.

los beneficios

El ashtanga yoga consigue estirar todo el cuerpo en profundidad, purificando y equilibrando el cuerpo, y mejorando la concentración mental. Tranquiliza el sistema nervioso, consiguiendo aportar bienestar físico-mental.