El autocuidado como Revolución

El autocuidado como Revolución

Manifiesto: El Autocuidado como Revolución

Nos enseñaron a habitar nuestros cuerpos como si fueran proyectos siempre inconclusos. Nos vendieron la idea de que la valía de una mujer se mide en los centímetros que logra restar, en el espacio que deja de ocupar, en el silencio de su propio cansancio. Nos acostumbraron a cuidar de todos, de todo, a todas horas, dejando nuestro propio nombre al final de una lista de tareas que nunca termina.

Hoy vengo a recordaros que podemos decir: Basta.

El autocuidado no es un lujo inaccesible, no es algo para hacer una vez cada tanto tiempo. No es una recompensa que tenemos que «ganarnos» después de haber quedado exhaustas. No es una crema costosa, ni una tregua superficial.

El autocuidado es un acto de valentía. Es la decisión de no participar en el negocio de nuestro propio autodesprecio.

El autocuidado es decir sí a mi misma, confiar en nuestro bienestar para darnos y poder dar amor incondicional.

Cuidar de nosotras mismas en un mundo que se beneficia de nuestras inseguridades es una revolución. Decidir que este cuerpo —este que respira, que sostiene, que duele, que camina— es digno de amor, de descanso y de respeto aquí y ahora, tal y como es hoy, es el mayor acto de valentía que podemos ejercer. En cada momento y en cada etapa de nuestra vida, no alimentar las inseguridades de una mujer en la adolescencia que pueden acompañarnos toda una vida, en cada momento cuidar de nosotras y amor nuestro cuerpo tal y como es.

No nos cuidamos para encajar en el molde de nadie. No buscamos la fuerza para castigar la carne, ni para cumplir con las expectativas de una pantalla o de una báscula. Buscamos la fuerza para sostener nuestra propia vida. Para habitar nuestra piel con soberanía, con orgullo y con ligereza.

Cuidarse no es egoísmo: es justicia propia. Es recordar que antes de ser madres, hijas, trabajadoras o compañeras, somos nuestro propio hogar, somos nosotras mismas. Y un hogar se cuida, se defiende y se habita.

Hoy os invito a parar, a nutriros, amaros y miraros bonito. Confiar en ser fuertes desde la ternura y no desde la exigencia.

Me declaro y os invito a declararos en paz con nuestro cuerpo. La revolución empieza aquí dentro.


Amar el cuerpo, el gran reto del siglo, y mientras tanto os dejo, algunas rutinas en mi perfil:

También te puede interesar...